Aunque todo el viaje es peligroso y no se debe bajar la guardia en ningún momento, los estudios realizados determinan un mayor riesgo de accidente en el viaje de ida que en el de vuelta, especialmente en los kilómetros finales.
Sin embargo, el mayor riesgo está en los trayectos cortos durante las vacaciones, cuando se es menos precavido. Según un estudio realizado en Navarra en 1991, los desplazamientos a localidades cercanas para celebrar las fiestas suponen el triple de riesgo de accidente que viajar por motivos de trabajo.
El principal motivo de accidente, presente en más de la cuarta parte de ellos, es la distracción del conductor, seguido por el exceso de velocidad (20 %), la invasión de la izquierda (16,9 %) y efectuar maniobras antirreglamentarias, con casi un 16 %. La irrupción de un peatón, somnolencia, no guardar la distancia de seguridad, avería mecánica y alcoholemia son también algunas de las causas más frecuentes.
La diferencia entre rodar a 120 o a 140 km/h en un trayecto de unos 300 kilómetros apenas es suficiente para tomar un café o echar gasolina. Sin embargo el consumo se incrementa hasta en un 25 %, lo que supone mayor contaminación y más pago de impuestos, por no hablar de los problemas de seguridad.
Circulando por la noche, y especialmente con luz de cruce, la longitud de la zona iluminada puede fácilmente ser menor que la distancia de frenada. Para evitar problemas se recomienda reducir hasta en un 20 % la velocidad máxima permitida.
Los cinturones de seguridad reducen los riesgos de padecer lesiones graves en caso de accidente, tanto a los pasajeros delanteros como a los traseros. Además permiten llevar a los niños bien sujetos evitando distracciones al conductor. Se estima que el quince por ciento de las muertes en carretera podrían haberse evitado con la correcta utilización del cinturón.
Los niños probablemente llorarán para bajarse de la silla, pero esto no sólo reduce su seguridad, sino que además no resuelve nada, ya que no es la silla sino el viaje lo que les cansa. Para evitar que se aburran es mejor dejar que se sienten junto a la ventanilla, hacer paradas para que estiren las piernas y entretenerles con canciones, juegos de palabras o historias.
Un pequeño truco para ser visto con mayor facilidad consiste en circular con luz de cruce incluso durante el día. En carreteras muy rápidas, especialmente con largas rectas y en días de tráfico muy intenso, la evaluación de un adelantamiento se hace en apenas unas décimas de segundo, durante las cuales no siempre se aprecia un vehículo que avanza en línea recta hacia nosotros. Piensa que tú puedes ser ese vehículo y las luces te distinguirán del entorno.
No se puede luchar contra el sueño porque vence siempre. A la menor señal de fatiga es mejor detenerse y dormir un poco. No es conveniente iniciar un viaje largo si la noche anterior no se ha dormido bien. Aprovechar los descansos para beber agua, comer algo ligero y sobre todo moverse, son consejos útiles para prevenir la somnolencia, así como utilizar gafas de sol, evitar el alcohol y no conducir en las horas de calor si no se tiene aire acondicionado.
Algo fundamental para la seguridad es no superar las ocho horas de conducción diaria, parando siempre un cuarto de hora cada dos de viaje o cada 150 a 200 kilómetros. "Las investigaciones demuestran -dice Luis Montoro, Catedrático de Seguridad Vial- que conforme se incrementan estos tiempos, el riesgo de accidente se va multiplicando".
lunes, 4 de febrero de 2008
seguridad en el viaje con coche
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